Lo tuve siempre claro, desde un principio, el tiempo no cesa, la vida pasa y el corazón poco a poco se desgasta , le pesan los años, y por supuesto los daños. No hay remedio, la gente aparece con el objetivo de estar ahí siempre, se dedica a marcarte poco a poco diariamente, algo así como tatuar el corazón, y lamentablemente por un motivo u otro acaban desapareciendo, dejando la tinta ahí, escociendo cada vez que su nombre aparece.
Podría definir así nuestra historia, un tatuaje sobre mi piel, como si escribieses cada día un poquito de ti. Era tu forma de ganarme y de dejar constancia de que habías pasado por aquí.
Empezaste por escribir cada sonrisa que me dedicabas,y fuiste poco a poco, como se suele decir, valga la coincidencia, con buena letra.A medida que pasaba el tiempo apretabas cada vez más con el bolígrafo, la tinta iba calando en el tatuaje de la misma forma que tú lo hacías en mí. Cada día tenías algo nuevo que contarle, ya fuera una de nuestras miles de peleas o un beso especial , pero en realidad yo sabía que tarde o temprano desaparecería esa ilusión por seguir escribiendo. Sabía que tarde o temprano tu nombre empezaría a escocer.
Y no me equivocaba, conforme pasaba el tiempo tu fuerza al coger el bolígrafo disminuía, hasta que llegó un momento en el que ni siquiera ya tenías ganas de seguir cogiéndolo. Se acabó la ilusión , y todo lo que construímos a su alrededor. Triste pero cierto, creímos ser eternos y nos quedamos en el intento. Fallamos. Pero sabes? Un tatuaje es algo que permance para siempre, pase lo que pase, cambie lo que cambie, falle lo que falle y llegue quien llegue.
Nunca te olvidaré, pero tú eso ya lo sabes, te estuviste encargando de conseguirlo.
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