¿Qué fue de la chica de piedra, la de los sentimientos escondidos, la dura, la que no decía te quiero?Poco queda visible ya de ella. Se enamoró de la mejor de las personas y le hizo sentir viva, se dejó llevar, se dejó querer y quiso con toda su alma, bajó la guardia y hoy, vulnerable, vuelve a refugiarse entre sus líneas en su pequeño espacio para desahogarse. Porque no se puede ser perfecta y ella no hacía más que aprenderlo por las malas, entendió que la fachada no es más que eso cuando te estás desmoronando por dentro sin que nadie lo sepa, cuando te sientes más sola y desconcertada que nunca. Comprendió que había vendido su alma al diablo al enamorarse, ya no era ella quien controlaba sus sentimientos. Le había dado a él, la capacidad de romperla en dos, la capacidad de hacerle un daño irreparable con la confianza de que nunca lo hiciese. Es cierto que él nunca quiso hacerlo, pero sin darse cuenta cada vez la quebrantaba más, cada vez le hacía sentir más vulnerable, más rota. Inconscientemente dejó de darlo todo por ella, dejó de luchar por lo que tenía, de darse la vuelta para verle pasar, de hacerle sentir especial y mientras, la chica que nunca necesitó de nadie para creer en sí misma, ya casi no era capaz de hacerlo, ya no se sentía nadie sin él , pero con él se sentía sola. ¿Cuándo dejaste de ser tú? No lo viste venir, te permitiste sentir y ahora duele.
¿Qué fue de la chica de piedra, la de los sentimientos escondidos, la dura, la que no decía te quiero? Se enamoró de la mejor de las personas.