Es tiempo de hacer balance, de pararse a pensar en cómo empezó el año y cómo acaba, tiempo de mirar al rededor y comprobar quién sigue y quién ya ni forma parte. 2016 ha sido un año duro, quizá el más duro hasta el momento, con un golpe de esos de los que cuesta reponerse pero también ha sido sin duda el año en el que más he aprendido. Hoy con orgullo puedo decir que he superado un dolor que mi vi incapaz de superar,que de todo se sale. 2016 ha sido cambios , uno detrás de otro, y a día de hoy cómo me alegro de que todos hayan sucedido. Porque me encuentro bien, porque vuelvo a ser feliz y no lo cambiaría por nada. 2016 ha sido viajes, ha sido amistades nuevas y mayor unión con las de toda la vida, ha sido lloros , pero también risas infinitas, días de playa, cenas y noches bailando hasta al amanecer. Ha sido el mejor verano, y la mejor compañía, y los mejores bailes. Recuperarme a mí misma , conocerme mejor , explotar todo lo que soy capaz de dar. 2016 ha sido decir Sí a todo, y desde luego ha sido APRENDER. He aprendido que soy fuerte, mucho más de lo que me creía y capaz de todo lo que me proponga. He aprendido a valorar más a quienes se preocupan por mí, porque he tenido que ver como de un día para otro tu mayor apoyo desaparece y necesitas que el resto siga ahí para recordarte que puedes salir a flote. He aprendido quién de verdad está y quién no, a disfrutar de las pequeñas cosas, de la compañía. He aprendido quién soy y quién no quiero dejar de ser por nadie, que nada me gusta más que conocer a gente nueva , he aprendido a enfrentarme a situaciones duras, laborales, y he salido airosa y orgullosa de ellas, y sobre todo a explotar al máximo todo mi tiempo para hacer todo lo que me gusta.
2017 viene cargado de sueños, de objetivos y de más cambios. Estoy impaciente porque se trastoquen todos los planes, porque si algo me ha enseñado 2016 es que todo lo que planeas, de un día para otro se desvanece , pero quizá porque lo que está por venir es aún mejor .