lunes, 2 de septiembre de 2013

Tonight is the night

Ella lleva un vestido corto, negro y con mucho vuelo, le marca la cintura y cada curva de su cuerpo. Tras sus kilométricas piernas luce unos zapatos rojos de tacón, juraría que de terciopelo; y como complementos su gracia natural, el brillo de sus ojos o la blanquecina sonrisa que esconde bajo esos carnosos labios rojos. Entre todo ese gentío es la única que sonríe con naturalidad, y eso me ha cautivado, no puedo dejar de mirarla.
Está rodeada de los de siempre, su gente, y se nota que eso la reconforta. Debe de haber sonado su canción favorita, se ha vuelto loca y no hace más que bailar. Me gusta su forma de mover las caderas, desenfrenada, sin importarle nada más que darlo todo en ese baile. Me acerco por detrás y le toco la espalda, al principio se asusta, luego parece agradarle mi presencia; bailamos juntos, el corazón me late a mil, suena "Tonight is the night" y ambos nos desgastamos la voz cantándola lo más alto posible. Esa frase parece tener un significado especial para los dos, como si de verdad esa noche fuera la noche en la que algo grande empezaba. Nos miramos, la canción termina y ella desaparece entre la gente sin ni siquiera decirme su nombre.
Hacía tiempo que no me cruzaba con alguien así, que vive.
Y no me preguntes por qué pero tengo la sensación de que leerás esto, así que morena buenas noches, desde luego esta noche ha sido la noche. Volveremos a vernos.

lunes, 17 de junio de 2013

Insomnio

Era tarde ya, en la noche, cuando la pequeña de la casa se levantó de la cama sin poder dormir y se acercó al salón. El abuelo, que se había quedado traspuesto en el sillón no dudó en preguntarle qué le estaba arrebatando el sueño, y ella, tan pequeña como ingénua, se limitó a responder.

-Todas las noches me pasa abuelo, todas desde que empecé a salir con él, es como que al cerrar los ojos   todo se me viene encima. No me malinterpretes, no hablo de desgracias si no más bien de lo contrario; hablo de que al cerrar los ojos siempre aparece él, con cualquiera de sus caras, con cualquiera de sus gestos,  cualquier cosa abuelo, pero siempre él. Y cuando esto pasa.. no sabría muy bien cómo explicarlo, es como que me pongo nerviosa, sabes esos nervios en la barriga antes de un examen? Pues igual. Tras esto, infinidad de imágenes me invaden, muy rápido, una seguida de otra, como si de una película de amor se tratase, pero se trata de nosotros abuelo, nosotros somos las estrellas esta vez, y me veo tan feliz que se me hace un nudo en la garganta sólo de pensarlo, soy feliz abuelo, realmente feliz, y créeme que eso da miedo hasta al pronunciarlo.

El abuelo rió bajito, pues no quería despertar a nadie y le dijo a la niña de sus ojos (que de niña ya tenía bien poco) que se sentara sobre sus piernas como solía hacer antes. Ésta dudó, ya que era evidente que su peso había aumentado mucho, pero aún así decidió sentarse, le apetecía sentirse protegida sobre el regazo de su abuelo, y así se dispuso a escuchar.

- Y dime pequeña, esto que me cuentas tambien te sucede cuando te despiertas verdad?
-(Ella afirmó sin dilación) cada día.
-Pues he de decirte que esto no es nada nuevo para mí, yo también pasé por eso hace mucho mucho tiempo, y lo único que te sucede mi amor es que te has enamorado, y no por eso tienes que tener miedo. No permitas que nadie te haga creer que es algo malo, todo aquello de "cuando te enamoras acabas pásandolo realmente mal", o "el amor te ciega" no son más que palabrejas. Enamorarse pequeña, es la mejor sensación que hay, la mejor de todas créeme , que te lo dice un carcamal con otra cosa no, pero sí unos cuantos años de experiencia.Es el sentirte realizado, o el sentir que puedes con todo si estas con esa persona; el perder por completo el control de tus sentimientos y que sean ellos los que te controlen a ti. Qué locura (suspiró). Es una sensación que aparecerá tan pocas veces en tu vida, que no puedes desaprovecharla por miedo. Yo me enamoré hace muchísimo tiempo y terminé por perder a aquella chica, pero he de decirte que nunca más he vuelto a sentirme de esa manera, y que me caló tan hondo, que hoy, con ochenta y cuatro años, aún me acuerdo a veces de su risa. No tengas miedo de vivir mi niña, estás aquí para eso y tienes, al contrario que yo, todo el tiempo del mundo para hacerlo, así que disfruta de cada momento y no cometas el mismo error que cometió tu viejo abuelo,que hay cosas que sólo se viven una vez en la vida.

viernes, 18 de enero de 2013

Sigues siendo tú

Carta número 171
Querida Marta, sigues tan preciosa como siempre, parece que los días no pasen por ti, ya no sé si serán mis ojos que hace años que son imparciales, pero lo cierto es que cada mañana al despertar me pareces aún si cabe más bella que la anterior, y por mucho que pasa el tiempo sigo levantándome sabiendo que eres tú a la que quiero a mi lado, nada ha cambiado desde entonces, sigo abriendo los ojos cada día a las siete y media, girando ligeramente la cabeza hacia la derecha para comprobar que sigues a mi vera, acariciándote la cara trato de despertarte aunque tú siempre reniegues de hacerlo. Preparo el desayuno para ambos y luego pasamos las mañanas en el sofá. Allí es donde desde hace unos años me dedico a recordar contigo viejos momentos. De vez en cuando miras la guitarra de la esquina extrañada, cada vez que lo haces la cojo sin dudarlo y empiezo a tocar los primeros acordes de una canción,nuestra canción. No hay sensación más gratificante para mí que oírte empezar a cantarla.Luego siempre ríes porque no sabes siquiera por qué recuerdas su letra, pero el caso es que la recuerdas.
 Cuando me casé contigo dijeron "en la salud y en la enfermedad" y aceptamos sin dudarlo. Ambos sabíamos que si alguna vez nos pasaba algo seguiríamos estando ahí. Confiaste en mí, y aquí estoy yo para demostrar que no te equivocabas.
A veces ni siquiera sabes quién soy, otras me recuerdas , pero no eres capaz de recordar que me querías. Muchos se compadecen de mí y piensan que mi papel es muy duro, pero en realidad a mí me divierte tener cada día que volver a enamorarte o que contarte una de nuestras historias. Tus favoritas suelen ser las de cuando empezamos a estar juntos, siempre te ríes cuando te cuento que empezamos a salir en el instituto. Te cuento cómo nos escondíamos para darnos algún beso por sus pasillos o cómo nos cogíamos las manos por debajo de la mesa. Nadie creía en nosotros Marta, pero aquí sigo yo. No sé cómo lo hiciste, no sé si fue tu sonrisa, tu forma de mirar o tu voz, lo único que sé es que me enamoraste como nunca antes nadie lo había hecho y eso no ha cambiado ni cambiará por mucho que tu mente ya no sea la misma.
Si escribo esto no es por otro motivo que porque yo también tengo mis achaques. Me da miedo faltar antes que tú, y que entonces nadie pueda recordarte nada y me olvides por completo. Ese es ahora mismo mi único miedo, así que por favor lee cada una de estas cartas que llevo tanto tiempo escribiéndote y recuerda que te quise hasta el final. Porque Marta, por mucho que los médicos y las pruebas digan lo contrario, sigues siendo tú.

miércoles, 2 de enero de 2013

Dicen que el tiempo sana las heridas

-Cierra los ojos pequeña, sólo ha sido una pesadilla, no llores, estoy aquí, intenta dormir que no ha pasado nada.
Qué ingenua mi madre cuando vino a arroparme de madrugada creyendo que acababa de despertarme agobiada por un mal sueño, qué tonta me pareció aquella frase  que dijo de "no ha pasado nada" cuando en realidad todo lo que durante meses había estado temiendo había pasado. No eran ni por asomo lágrimas causadas por  pesadillas sino más bien por sueños rotos y desilusión;  y aquel grito desgarrado que le había despertado salía de lo más profundo de mi alma. Ya no te tenía, y créeme, eso provocaba el mayor de los insomnios. Las noches se convirtieron en eternas y los días perdieron su sentido en el mismo instante en el que yo te perdí a ti. Es tan extraña la sensación de necesitar saber qué haces a cada segundo, y tanto el agobio que me provoca desconocer si todavía piensas en mí, tan ambigua y cruel mi forma de pensar, por una parte deseando que sigamos adelante, por otra con pánico por que llegue el día en el que realmente lo hagas; y tal la presión que siento en el pecho desde hace días, que me impide respirar con normalidad. Ya no estás, y eso quema incluso al pronunciarlo."Tenías que hacerlo" dicen todos "es lo mejor", comentan. Qué  sencillo parece decirlo, otra cosa es estar en mi piel. Pero cuántas veces has caído ya sin que nadie se diese cuenta? Fuerza es lo que, una vez más, te toca demostrar pequeña, y a ti a eso, a eso no te gana nadie.
-No te preocupes mamá, estoy bien, una simple pesadilla, vete a dormir que yo me acuesto ya.