Carta número 171
Querida Marta, sigues tan preciosa como siempre, parece que los días no pasen por ti, ya no sé si serán mis ojos que hace años que son imparciales, pero lo cierto es que cada mañana al despertar me pareces aún si cabe más bella que la anterior, y por mucho que pasa el tiempo sigo levantándome sabiendo que eres tú a la que quiero a mi lado, nada ha cambiado desde entonces, sigo abriendo los ojos cada día a las siete y media, girando ligeramente la cabeza hacia la derecha para comprobar que sigues a mi vera, acariciándote la cara trato de despertarte aunque tú siempre reniegues de hacerlo. Preparo el desayuno para ambos y luego pasamos las mañanas en el sofá. Allí es donde desde hace unos años me dedico a recordar contigo viejos momentos. De vez en cuando miras la guitarra de la esquina extrañada, cada vez que lo haces la cojo sin dudarlo y empiezo a tocar los primeros acordes de una canción,nuestra canción. No hay sensación más gratificante para mí que oírte empezar a cantarla.Luego siempre ríes porque no sabes siquiera por qué recuerdas su letra, pero el caso es que la recuerdas.
Cuando me casé contigo dijeron "en la salud y en la enfermedad" y aceptamos sin dudarlo. Ambos sabíamos que si alguna vez nos pasaba algo seguiríamos estando ahí. Confiaste en mí, y aquí estoy yo para demostrar que no te equivocabas.
A veces ni siquiera sabes quién soy, otras me recuerdas , pero no eres capaz de recordar que me querías. Muchos se compadecen de mí y piensan que mi papel es muy duro, pero en realidad a mí me divierte tener cada día que volver a enamorarte o que contarte una de nuestras historias. Tus favoritas suelen ser las de cuando empezamos a estar juntos, siempre te ríes cuando te cuento que empezamos a salir en el instituto. Te cuento cómo nos escondíamos para darnos algún beso por sus pasillos o cómo nos cogíamos las manos por debajo de la mesa. Nadie creía en nosotros Marta, pero aquí sigo yo. No sé cómo lo hiciste, no sé si fue tu sonrisa, tu forma de mirar o tu voz, lo único que sé es que me enamoraste como nunca antes nadie lo había hecho y eso no ha cambiado ni cambiará por mucho que tu mente ya no sea la misma.
Si escribo esto no es por otro motivo que porque yo también tengo mis achaques. Me da miedo faltar antes que tú, y que entonces nadie pueda recordarte nada y me olvides por completo. Ese es ahora mismo mi único miedo, así que por favor lee cada una de estas cartas que llevo tanto tiempo escribiéndote y recuerda que te quise hasta el final. Porque Marta, por mucho que los médicos y las pruebas digan lo contrario, sigues siendo tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario