lunes, 19 de noviembre de 2012

Dirección: El cielo

Escribir una carta para alguien que no va  a leerla. No es la primera vez que hago esto, pero nunca había sido algo tan serio, las veces anteriores no fue más que por miedo a contarle al destinatario lo que pensaba, hoy lamentablemente es porque el destinatario ya no tiene tiempo de leerla.

Hola, ¿qué tal todo por allí arriba? Aquí abajo las cosas no van especialmente bien , todos te echamos de menos, todos desearíamos poder tenerte aquí, a nuestro lado. Has dejado un vacío muy grande en este mundo que por mucha gente que nazca nadie va a poder jamás cubrir. Personas como tú no nacen todos los días, es más , personas como tú ya no existen aquí abajo. Que suene como suene, pero tenías el corazón más grande que he visto jamás. Durante todo el tiempo de tu enfermedad no miraste por ti ni siquiera un segundo, todo lo que te importaba era tu familia y si seguiste luchando hasta el final sé que fue por ellos, supongo que por miedo a lo mal que iban a pasarlo sin ti. No voy a engañarte, por supuesto que lo están pasando mal, pero quién sería capaz de no hacerlo después de haber tenido la suerte de conocerte.
Contigo he visto la mayor injusticia cometida en este mundo y por mucho que suene a tópico es verdad que siempre se van los mejores. Todo el mundo dice que intente recordarte en un momento feliz y que mantenga ese recuerdo en la retina, y lo intento, pero lo cierto es que ya he olvidado tu voz, y acabaré por olvidar esa imagen también. Cuán compleja es la mente humana verdad? Cuanto más nos esforzamos en recordar algo, más rápido lo olvidamos; y aquellos momentos que queremos olvidar, aquellos días tan duros, en los que nada ya parecía tener sentido, en los que ya no quedaba nada en lo que creer, permanecerán ahí para siempre, imborrables. Imborrables como tú, de la vida de todas las personas por las que has pasado. Has marcado un antes y un después para muchos. Nos has enseñado el valor de las palabras coraje, valentía, fuerza o lucha; nos has hecho aprender a valorar cada instante y   que en la vida se lucha hasta al final; nos has hecho fuertes y a la vez has debilitado el corazón de cada uno de nosotros, pero sobre todo nos has hecho humanos, nos has hecho aferrarnos hasta la última de las esperanzas que nos brindaban, porque no luchabas solo Míguel, porque nunca caminarás solo.
Porque la rutina después de unos días volvió a nuestras vidas, y me sentí mal por ello, sentí que tan solo tres días de luto por ti eran demasiado pocos, que tú no eras como los demás y que por tanto no se te podía tratar como tal. Pero cierto es que no pasa un día en el que no me acuerde de ti, que no pasa una noche en la que no te dé las buenas noches, porque en realidad sé que sigues aquí,sé que sigues cuidando de nosotros desde allí arriba y que me ves crecer y avanzar cada día.
No te preocupes por tu familia, que ahora nosotros cuidamos de ellos.
Descansa en paz Míguel y gracias por todo lo involuntariamente enseñado.
Siempre, mi ejemplo a seguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario