Llegué a casa de madrugada , con los zapatos en la mano y orgullosa de mi misma. Abrí la puerta con muchísimo cuidado para evitar despertar a nadie , me quité la ropa y aún maquillada me abalancé sobre la cama boca abajo ,puse mi reproductor de música en aleatorio y mi cuerpo entero se estremeció, reconocería bajo cualquier concepto aquellos acordes, entre cientos de canciones tenía que salir esa, como no, nuestra canción. Me dí la vuelta , intenté mirar al techo y mantener la calma, pensar en frío, pero evidentemente no tardé más que dos segundos en ver como mis ojos se empañaban, intentaba no pestañear, no quería llorar más por ti, pero para cuando quise darme cuenta mis mejillas estaban ya empapadas. Eran tantos los momentos que recordar, tantas las promesas incumplidas, que pensé en borrar todo lo que pudiese acercarme a ti, bastante tenía con aguantar todo en lo que pensaba día a día como para leer conversaciones de nuevo, o escuchar esa canción.
Volví a ponerla desde el principio, quería saborearla por última vez, apreté mis dientes fuerte y aguanté hasta la última palabra, pulsé el botón que decía "borrar" y entonces apareció en mi pantalla un "está seguro de que desea borrarla?" y frené en seco, suspiré y me di cuenta de que era incapaz de hacerlo, estaba intentando borrar de mi vida al causante de mis sonrisas durante nada menos que dos años, y eso, por mucho que me doliese no podía hacerlo, así que cogí mi almohada y la abracé lo más fuerte que pude, suspiré de nuevo e intenté aceptar que las lágrimas no conseguirían apaciguar el dolor y que la única cura, si es que la había, se llamaba tiempo.
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