jueves, 21 de junio de 2012

Esos brazos fueron durante mucho tiempo mi único refugio en el mundo

Intenté durante más de trescientas sesenta y cinco noches olvidarte, olvidar tu nombre, y con él tu forma de decir el mío,olvidar cada uno de tus rasgos, tus besos, e incluso tu olor, ese que sin quererlo dejaste impregnado en mi piel. Olvidar también tus manos acariciándome y tus lunares, aquellos que tanto me gustaba memorizar mientras  dormías. Tus manías , palabras e incluso tu forma de tocar a la puerta antes de entrar corriendo a darme un beso. Pequeñas cosas que un día me hicieron grande.
Y así he estado, durante noches y más noches aceptando que era inútil, que has sido lo mejor que me ha pasado en la vida y me has hecho la persona más feliz del mundo.
Si éste es el precio a pagar por haberte tenido , lo acepto encantada, ha merecido la pena.

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